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VI Encuentro americano de Psicoanálisis de la Orientación Lacaniana
22 y 23 de noviembre de 2013Hotel Panamericano
Hablar con el cuerpo. La crisis de las normas y la agitación de lo real

Actividades preparatorias

Noche de Presentación del VI ENAPOL

"Hablar con el cuerpo. La crisis de las normas y la agitación de lo real."

La noche del jueves 8 de agosto fue la ocasión para la segunda y última de las noches de presentación del VI ENAPOL.

Otros tres grupos de investigación, los coordinados por Guillermo Belaga, Ennia Favret y Adela Fryd presentaron el estado de su trabajo, esta vez con los comentarios y la interlocución de Juan Carlos Indart y la coordinación de Ricardo Seldes.

Una asistencia a sala llena y atenta, testimonio del interés que genera el Encuentro, participó del debate posterior a la lectura de los trabajos que les acercamos hoy. "Bipolaridad: Manía. Melancolía", "Cuerpo cosmético" y "Niños amo", tres anticipos de lo que conversaremos en la jornada del 23 de Noviembre.

La Conversación es una actividad programada para la mañana del sábado 23 de noviembre en el VI ENAPOL. Se tratará de 14 conversaciones simultáneas. La Dirección Ejecutiva ha propuesto 14 miembros de cada Escuela, EOL, EBP y NEL, para dirigir un trabajo de investigación durante el año 2013, sobre un tema extraído de los Ejes y sub-ejes publicados en el boletín CUERPOaTEXTO número 5, disponibles en la página ww.enapol.com. Esos tres miembros de cada Conversación, a su vez, han conformado un pequeño grupo de trabajo entre 5 a 15 personas con los que investigarán el tema propuesto y todos ellos animarán la Conversación durante el ENAPOL, a la que los invitamos a sumarse.

Los textos sobre los que conversaremos estarán disponibles en la página web del Encuentro próximamente para su lectura, en sus versiones en castellano y portugués.

¡Estén atentos y hasta la próxima!

 

"Bipolaridad": Manía, Melancolía
Guillermo Belaga (Responsable, EOL)

"En el mundo de la psiquiatría, las clasificaciones nos dicen más acerca del mundo social y estético en el cual han sido construidas que acerca de (su) naturaleza".
G. E. Berrrios [1]

1. Introducción
El modo en que está planteado el título del presente trabajo, ya intenta aludir a la tensión que existe entre estos términos en el debate actual.

Así, el trastorno bipolar, por un lado, y por otro, la manía y la melancolía tienen diferentes orígenes temporales y se inscriben en diferentes paradigmas dentro de la psiquiatría.

La manía, la melancolía y la locura circular, de la Escuela Francesa, la psicosis maníaco-depresiva de la Escuela Alemana, responden a los grandes relatos que se conocen como la "psiquiatría clásica". A su vez, G. Lanteri Laura [2] ha descripto una serie de paradigmas de la psiquiatría moderna, consignando que estas descripciones se ajustan al paradigma de las enfermedades mentales, más preciso que el alienista de Pinel y Esquirol, y que justamente inaugura en el siglo XIX con J. Falret con su descripción de la locura circular y se extiende hasta la muerte de H. Ey en la década del 70 del siglo XX.

2. La razón de la "Bipolaridad" y la época.
La "bipolaridad" toma su forma actual inscribiéndose en el paradigma tecnológico, que sobre todo a partir de los 80-90 impulsa a considerar a la psiquiatría como "una neurociencia clínica".

En 1957, Karl Leonhard propone una clasificación de las psicosis endógenas basadas en la polaridad. Así surge esta entidad, cuyo antecedente ineludible son las psicosis maníaco-depresivas descriptas por E. Kraepelin, que agrupa los cuadros afectivos en esta única categoría.

A partir del DSM III (1980) se "expresa" claramente el paradigma tecnológico en psiquiatría. A esta edición del manual de diagnósticos, se incorporan decididamente el trastorno bipolar de Leonhard, y se excluye precisamente la histeria que habla de un cuerpo erógeno que no se deja calcar al cuerpo biológico, y se desarticula la relación angustia-síntoma, angustia-acto.

3. El "Espectro Bipolar".
A partir del paradigma tecnológico, el modelo de estudio que han impuesto las neurociencias es el "espectro epiléptico". Del mismo, entonces, han surgido otros tantos en el campo de la psiquiatría, los más conocidos: el espectro autista, y el que estamos estudiando, el espectro bipolar.

Entonces, estas clasificaciones surgen de una práctica nueva que se ha ido imponiendo en el siglo XXI, determinada por dos factores históricos, dos discursos: el discurso de la ciencia y el discurso del capitalismo [3]. Al decir de J.A. Miller, la dominación combinada de esto dos discursos han logrado destruir la estructura tradicional de la experiencia humana. Asimismo, algo que interesa particularmente para nuestro tema es que el sujeto construido por el discurso del capitalismo está organizado para concebirse a sí mismo como emprendedor, como un empresario de sí, entregado a la maximización de su rendimiento.

El sujeto que se inscribe en el "espectro bipolar" es el que no logra este "management del alma".

Se debe aclarar que este debate rebasa incluso la edición vigente del DSM. Para entender la diferencia, los DSM reconocen los tipos I al III, y un trastorno bipolar "no especificado" no encuadrado por las otras descripciones. En cambio, el "espectro bipolar" sería un cuadro continuo que va del temperamento extremo al estallido pleno de la enfermedad afectiva, incluyendo los subtipos: I; II; II ½; III; III ½; IV; V; y VI.

Así, no solo abarcaría la depresión unipolar, también el narcisista y el borderline, los cuadros "inducidos por sustancias", y lo "psicopático".

A modo de resumen, el "espectro bipolar" reafirma un modelo biomédico, subrayando un cuerpo viviente a través del concepto de temperamento y los factores genéticos. A su vez, estos últimos junto a la convergencia con el objeto técnico de consumo, representa un "bioengineering", una tecnología del yo sostenida en un darwinismo social.

4. Los planteos freudianos.
En Freud podríamos situar lo siguiente: primero, lo que le interesa es definir el registro de la pérdida del objeto. En conexión, está el modo en que piensa la naturaleza del objeto, reconociéndose en su manera de denominarlos los registros imaginario, simbólico y real: objekt, sache, ding (respectivamente). Por último, llama la atención cómo para explicar el problema de la melancolía hace referencia a un caso de catatonía.

Estos puntos permiten algunas conclusiones: la no pérdida de das Ding, la Cosa. Esto hace a la posibilidad de plantear un par esquizofrenia/melancolía en lo que respecta a los fenómenos del cuerpo (el lenguaje de órganos/la hipocondría melancólica, y el sindrome de Cottard). Relacionando la conexión entre el odio, el superyó y das Ding, como también entre estos conceptos y el pasaje el acto.

Por último la tesis para la psicosis de un tipo de elección de objeto relacionada al narcisismo primario.

En este sentido, lo que Freud consideró como narcisismo primario, Lacan lo sitúa en el nivel del goce puro y aislado del objeto a.

5. Acto melancólico y Acción maníaca.
Dos viñetas clínicas permiten ilustrar las definiciones de Lacan, principalmente del Seminario La Angustia y "Televisión", y la importancia que ha dado al concepto clásico de kakon (el mal).

La melancolía definida desde el acto. El caso muestra el odio como "único sentimiento lúcido", y como el sujeto debe atacar, para liberarse, ese goce autoerótico en demasía, mediante el acto suicida-homicida.

La manía definida desde la acción hasta su agotamiento. La excitación maníaca, el rechazo del inconsciente, la "no función del objeto a", se ven ilustrados por el caso. El sujeto testimonia de un quiasma radical: el significante en una pura metonimia, por un lado, y por otro, el ser del viviente.

El empuje de lalengua que asedia y disuelve el lenguaje, hasta que logra hacerse amo del significante, lo suficiente para que su "apuro" ya no sea mortífero.

Lo destacable de ubicar estas posiciones es que también orienta en la cura. En un caso el analista intenta postergar el acto, que es su referencia. En otro se hace partícipe de la acción, "secretario" de la misma, para que sin aplacarla totalmente, logre un funcionamiento.

6. Conclusión
En el Coloquio sobre el curso "Sutilezas analíticas", E. Laurent ha dicho que "hay muchos elementos de la clínica de la época que van en la dirección de la producción de una clínica separada de lalengua".

La investigación desemboca en una tensión: los DSM por un lado, con su sueño de un síntoma sin inconsciente, y por otro el sinthome, que permite reordenar la clínica analítica desde lalengua pero con una perspectiva también desabonada del inconsciente.

* Integrantes del grupo de trabajo: Alejandra Glaze, Leticia Acevedo, Lisa Erbin, Virginia Walker, Adriana Rogora, Delfina Lima Quintana, Valeria Cavalieri, Inés Iammateo, Luciana Nieto, Daniel Melamedoff, Ramiro Gómez Quarello.

  1. Berrios, G.E., Hacia una nueva epistemología en psiquiatría -1ª Ed.-, Polemos, Bs. As., 2011.
  2. Lantéri-Laura, G., Ensayo sobre los paradigmas de la psiquiatría moderna -1ª Ed.-, Editorial Triacastela, Madrid, 2000.
  3. Miller, J.A., "Lo real en el siglo XXI", El orden simbólico en el siglo XXI: no es más lo que era, ¿Qué consecuencias para la cura?, Grama ediciones, Bs. As., 2012, pp. 425-436.

 

Cuerpo cosmético. Cinco notas para un relato
Ennia Favret (Responsable, EOL) *

1- El cuerpo: El cuerpo lacaniano es primero imaginario, el valor fálico de la imagen del cuerpo, la completud especular que se establece sobre un clivaje entre el cuerpo real y la imagen, aludido con el término "dehiscencia", extraído de la botánica, para hablar de la falla, la partición.

"El cuerpo se introduce en la economía del goce por la imagen del cuerpo. La relación del hombre con su cuerpo, si algo subraya muy bien que es imaginaria es el alcance que tiene en ella la imagen" [1]. En ese texto Lacan habla de la consistencia imaginaria, término que invita pensar un imaginario anudado de modo borromeo y esto tiene consecuencias. "Tengo un cuerpo" y no "soy un cuerpo".

2- Lo cosmético: Si googlean "lo real", ¡la primera respuesta que encuentran es l'oreal! Tal vez no debería sorprender que lo primero que sale al cruce antes de toparnos con lo real es algo del orden de la cosmética. Marca de masividad internacional que no busca solo homogeneizar el producto sino el consumidor. El mercado propone el estándar y la ciencia lo hace posible.

Desde la doble perspectiva de la etimología de Kosmos (vertiente griega y romana que subraya el mundo y lo inmundo) consideramos cosmético tanto a aquel tratamiento dado al cuerpo que cubre la castración con el velo de la belleza como a su opuesto, lo que desnuda, desvela.

Cuando la cosmética vela la castración, está articulada a una falta. Pero si la imagen es de una perfección sin fisuras, entramos en una dimensión diferente, es una cosmética paradojal: Lera Lukyanova modeló con intervenciones quirúrgicas su fisonomía hasta ser una Barbie de carne y hueso.

Se trata de un goce desregulado, tanto en la búsqueda de una proporción perfecta que termina pareciéndose más a lo muerto que a lo vivo como en el exceso de desproporción que muestran las deformaciones.

3- De "cosmetizar" el cuerpo al cuerpo como cosmético, producto: La tradición académica creía en la existencia de un cuerpo perfecto, ideal de mesura, transgredido y denunciado por las prácticas del Body Art, a partir de los 70.

Los cuerpos marcados, tatuados de acuerdo a ciertas reglas, se corresponden con la idea de un cuerpo simbolizado; no ocurre lo mismo con intervenciones en las cuales un imperativo superyoico roza la infinitización. Son tatuajes y escarificaciones que tienen un estatuto diferente, no solo se trata de querer sobrepasar o modificar los caracteres biológicos heredados sino que no están articulados a sentido alguno.

Santiago Sierra traza un tatuaje: "una línea de 250 cm. sobre 6 personas remuneradas"; seres anónimos que aceptan una marca permanente en sus cuerpos. El artista trata el cuerpo como mercancía, un material para la creación.

4- Del velamiento de la castración al intento de eliminar lo imposible: La distancia temporal que hay entre el bello cuento de N. Hawthorne, "La marca de nacimiento", del 1800, donde eliminando la singular mancha se elimina la vida y la actual película El tiempo de Kim Ki Duk, no hace más que evidenciar la permanencia de los desesperados esfuerzos a los recursos científicos para volver posible el imposible de la relación sexual.

5- De la transgresión al desorden de goce: La preformidad, muy de moda en los 70, mantiene su actualidad, poniendo la noción de "acto" en el centro de su discurso. El acto requiere, como en el psicoanálisis, la presencia de un cuerpo, su materialidad.

Cuando Orlan, en mayo del 68 propone "yo soy una hombre y un mujer", este intento de borramiento de lo imposible aparece luego en sus intervenciones corporales. Denuncia los patrones de belleza construyéndose un cuerpo como quien hace una escultura: "mi trabajo está en lucha con lo innato, lo inexorable, lo programado, la naturaleza, el ADN, se trata para mí de empujar el arte y la vida hasta sus extremos".

Fueron prácticas que intentaban denunciar los cánones de belleza y el arte como mercancía, marcados por un intento transgresor. Actualmente nos encontramos con prácticas artísticas cuyo intento ya no es transgresor sino que evidencian el desarreglo del goce, el desarreglo de la sexualidad. Lo indecible se muestra: "el arte para otra cosa".

Es paradigmático de ciertas prácticas artísticas que tienen el cuerpo como protagonista principal lo dicho por Gérard Wajcman de la fotografía de Nan Goldin: "es una gran artista del malestar en el goce, del desorden del amor (...) las imágenes han perdido todo su brillo (...) es la hora del falo reventado: caído, marchito. Ni feas ni provocativas, ni repulsivas, ni excitantes: simplemente verdaderas".

El analista opera en esa hiancia indemne a cualquier cosmética:"Hay cosas que hacen que el mundo sea inmundo (...) de eso se ocupan los analistas, de manera que, contrariamente a lo que se cree, se confrontan mucho mas con lo real que los científicos. Solo se ocupan de eso. Están forzados a sufrirlo, es decir a poner el pecho todo el tiempo" [2].

* Integrantes del grupo de trabajo: Marcelo Barros, Gabriela Basz, Juan Bustos, Marisa Chamizo, Guillermo Lopez, Silvia Vogel y Diana Wolodarsky.

  1. Lacan, J., "La tercera", Intervenciones y textos 2, Manantial, Bs. As., 1991, p. 91.
  2. Lacan, J., El triunfo de la religión, apartado "La angustia de los científicos", Paidós, Bs. As., 2006.

 

Niños amos
Adela Fryd (Responsable, EOL)

Nuestra casuística nos lleva al trayecto que se abre en la dialéctica imaginaria por el deseo fusionante de la madre de los años 60. Niños caprichosos que muestran que el "yo quiero" es anterior al "yo pienso". Creen ser artesanos de su propio destino pero no saben cuán comandados están por no reconocer las marcas del Otro. La madre acoge al niño y le habla una lengua que llamamos "lengua materna". La experiencia analítica muestra la importancia de esta lengua en el desciframiento de los modos de goce de un sujeto. Aquí falla el modo en que fueron alojados en relación a la lengua.

En estos niños, la pulsión entró en cortocircuito. Puede darse que se identifiquen con el objeto, se apoderen de un significante y con ello intenten separarse de él, quedando este yo ligado al goce pulsional. Por ello no se termina de circunscribir el objeto.

El objeto-mirada no aparece, no se relacionan con el enigma del deseo del Otro y pretenden ser mirados. Al no esperar la voz del Otro ("¿qué me dirá?", "¿qué me espera?"), no se produce el recorte de esa voz. Cuando hay un intercambio con la lengua materna, esto marcará la presencia del objeto. Es lo que llamamos la preferencia, los gustos. En estos niños la defensa es la indiferencia y el disgusto.

Otro aspecto es que en los niños amos la soledad pulsional aparece en forma desmesurada, atrayendo hacia ella a la mayoría de los objetos de intercambio. Él entra como devorado o siente su cuerpo cortado en pedazos que no existen sino en su cabeza. Se constata que la atención de estos niños se encuentra fijada sobre la libido de la madre. Actualizar la pareja sintomática del niño y su madre es posible si articulamos la agitación pulsional con la estática del fantasma materno. Cada viñeta clínica hace figurar a la pareja que forman el niño dinamita y la madre exacerbada.

Esta clínica del cuerpo es ciertamente opuesta a la estática del fantasma. Las necesidades no se satisfacen sino por movimientos sin ritmo, sin trayecto, con un deslizamiento interminable de la metonimia, vertiente mortal de la excitación.

El caso que trabajamos nos lleva de un rechazo del Otro materno a dar un significante que el sujeto pueda asumir, a cambio de una nebulosa de signos a la que él responde con agitación pulsional. ¿Cómo respondemos con nuestra práctica? ¿Cómo hacerlos respirar allí donde el goce sofoca?

En este punto quisiéramos introducir una discusión interesante que se planteó en la primera conversación. Consideramos que en estos niños no hay síntomas. Esto que nos muestran no es una solución sino una respuesta, autismo del goce no dirigido al Otro. Son comportamientos que hacen permanecer la posibilidad de un seguir gozando de una manera que los excede. Puede ser una respuesta frente a lo real, pero del cual el sujeto no puede hacer un uso

Los problemas que encontramos son problemas de goce, no disociados de lo que el niño es como objeto para el Otro. No podemos leer en su decir su elección de goce. En estos niños no nos parece que haya una invención que sea una solución. Pensamos que esos comportamientos ‒el romper, el pelearse o un no absoluto‒ son elaboraciones de una respuesta. El analista deberá seguir el camino de ellos para construir otra respuesta que muestre al Otro de una manera diferente. En algunos de estos niños no hay marca, en otros un S1 superyoico, en otros una nebulosa. Se tratará con ellos de despejar o de que aparezca su invención allí donde la lengua no se transmitió. Ordenar esa nebulosa de signos pondrá al efecto de la lengua en un efecto sobre el cuerpo, y no solo será un cuerpo que se agita.

Aunque sea atiborrada, se trata de tomar en serio su respuesta a esa agitación, a ese "no" al que no hay que comprender ni encerrar en un sentido que no le es propio, para que pueda usar lo suyo de una manera diferente. Se tratará de captar la lengua propia del niño, así como de insertarlo en una secuencia que dé cuenta de él. Podremos despejar algo de la lengua materna que no se produjo en ese lazo por una falla en la transmisión.

 

Noche de Presentación del VI ENAPOL

"Hablar con el cuerpo. La crisis de las normas y la agitación de lo real"

El pasado 13 de junio tuvo lugar, en la sede de la E.O.L, la primera noche de presentación del VI ENAPOL.

Una asistencia numerosa y encendida fue el marco para la presentación de los trabajos de tres de los grupos de investigación que harán la jornada del 23 de noviembre. Ese marco, esos textos, mas la coordinación animada de Patricio Alvarez y la interlocución aguda de Graciela Brodkky hicieron de esa noche una fiesta.

El extracto de los trabajos que presentaron Marina Recalde, Raquel Vargas y Fernando Vitale hace nuestro TEXTOaCUERPO de esta semana. Una serie que sitúa los puntos de la elaboración actual en los temas "Histeria hoy", "Cuerpo de hombre" y "Cuerpo de mujer". A la vez sirven de preámbulo para la segunda noche de presentación del ENAPOL, la que tendrá lugar el jueves 8 de agosto, donde otros tres participantes de la Conversación del ENAPOL presentarán el estado de trabajo de sus investigaciones.

La Conversación es una actividad programada para la mañana del sábado 23 de noviembre en el VI ENAPOL. Se tratará de 14 conversaciones simultáneas. La Dirección Ejecutiva ha propuesto 14 miembros de cada Escuela, EOL, EBP y NEL, para dirigir un trabajo de investigación durante el año 2013, sobre un tema extraído de los Ejes y sub-ejes publicados en el boletín CUERPOaTEXTO número 5, disponibles en la página www.enapol.com. Esos tres miembros de cada Conversación, a su vez, han conformado un pequeño grupo de trabajo entre 5 a 15 personas con los que investigarán el tema propuesto. Y todos ellos animarán la Conversación durante el ENAPOL.
La próxima Noche del 8 de agosto, tendremos otro anticipo del Encuentro en noviembre.

Nos vemos allí.

¡Hasta la próxima!

 

Cuerpo de mujer
Fernando Vitale (Responsable, EOL)

Integrantes del grupo de trabajo*:
Eduardo Benito, Graciela Chester, Viviana Fruchtnicht, Cecilia Gasbarro, Jose Lachevsky, Esteban Klainer, Jose Luis Tuñon y Fernando Vitale.

Me había encontrado con una referencia que Miller había puntuado cuando presentó el Seminario 4 y que era la siguiente: Lacan planteaba allí, como uno de los avatares posibles de la pulsión, el de quedar confinada a convertirse en un intento límite de compensar e intentar aplacar lo que puede tener de insoportable la decepción experimentada en lo que llama el juego simbólico de los signos de amor. Releída, nos pareció una referencia útil para intentar explorar la prevalencia inusitada que iba tomando en la clínica femenina los llamados trastornos de alimentación. Como ha planteado también Eric Laurent, solo el repaso de nuestras rutinas puede permitirnos acercarnos a lo que escapa, y por ello nos dedicamos a repasar las sucesivas relecturas que hizo Lacan del Edipo femenino. Presenté un resumen muy apretado de lo alcanzado en el trabajo realizado en esas noches, en las jornadas sobre "El amor y los tiempos del goce" a la que puse por título: "El goce y los tiempos de la frustración".

No puedo extenderme en esto, pero vale la pena subrayar que eso que Freud ubicaba como la particular sensibilidad femenina a la decepción amorosa, fue reformulado por Lacan como inherente a las características propias de un modo de goce que no puede sino pasar por alguna forma de ejercicio posible del amor en el lazo con el partenaire.

Otra de las cuestiones que recortamos era el estatuto problemático de lo que llamamos la identificación al falo en la clínica femenina actual; es decir, aquello que aprendimos como lo que el puerto seguro de la entrada de la niña en el Edipo le permitía, por la intermediación de la identificación al padre, poder subjetivizar. Lo que muchas mujeres hablan con sus cuerpos y con sus síntomas, es que eso que llamamos el manejo de la mascarada, en tanto velo de la falta que pone en marcha los juegos eróticos en relación al partenaire, queda subsumido en muchos casos a un sometimiento infernal a la tiranía de rutinas y puras instrucciones de saber desarticuladas de la identificación al falo propiamente dicha.

En relación a este punto, nos ha resultado interesante detenernos en algo que Lacan plantea en el último capítulo del Seminario 18. Es recién allí que considera contar con la articulación, que le permite despejar con claridad, lo que hace que aquello que llamamos el falo y el Nombre del Padre se nos presenten como indiscernibles en nuestras argumentaciones teórico-clínicas. Dicha articulación, nos dice, la obtuvo dejándose guiar por la clínica de la histeria. Sin la histérica nunca hubiera podido dar con la escritura de lo que va a llamar el goce fálico como función y nos dice que Freud nos conduce allí ya desde sus primeros "Estudios sobre la histeria". Va decir entonces, que el goce fálico es aquello que el lenguaje denota sin que nunca nada responda por ello. De ese goce opaco no saldrá nunca ninguna palabra y que fue por eso que primeramente la histeria lo había conducido hasta la metáfora paterna y su anudamiento a la ley; es decir, al llamado que realiza a que algo responda en lugar de eso que en sí nunca va a decir absolutamente nada.

Eso nos permite distinguir lo que llamamos las identificaciones al falo a las que, por la mediación de su amor al padre, una mujer puede anudarse en tanto respuestas a eso que nunca le dirá nada, de las vicisitudes de la confrontación traumática con el goce fálico en tanto tal y los acontecimientos de cuerpo que resultan de ello. A esas respuestas, por su parte, la histérica siempre se acomodó incomodándose como dice Lacan en el Seminario 17 y por eso mantuvo en la institución discursiva el cuestionamiento de que ninguna de ellas era respuesta a la relación sexual en tanto tal.

Podemos afirmar entonces que lo que vemos hoy más claramente es la puesta a cielo abierto de esa confrontación traumática y las nuevas invenciones que cada cuerpo de mujer va encontrando frente a eso más allá del tradicional ordenamiento edípico.

Concluyo con una pregunta: como plantea el texto de Laurent: ¿A qué responde la relectura de la histeria que Lacan realiza en su última enseñanza?, ¿Por qué se vuelve a detener en ello?, ¿Se puede pensar la histeria sin el Nombre del Padre? (1)

* En el año 2010, realizamos otro ciclo de noches cuyo título fue: "Síntoma y frustración, casos de mujeres".

Notas

  1. Para leer el texto completo cliquear aquí: /es/template.php?file=Textos.html

 

Cuerpo de hombre: Hombre, uno de los sentidos de cuerpo
Raquel Vargas (Responsable, EOL)

Integrantes del grupo de trabajo:
Laura Darder, Analía Cross, Roberto Cueva, Gabriela Scheinkestel, Estefanía Elizalde, Lorena Hojman, Denise Engelman, Jesica Lagares, Raquel Vargas

"Deseo decir en formas ya mudadas en nuevos cuerpos"
Ovidio, Las metamorfosis, Libro I

Si el proverbio chino es cierto y lo más oscuro está siempre bajo la lámpara, entonces, cuerpo "de" hombre es un título que no se deja iluminar tan fácilmente y sacude lo pretendidamente natural. Si tomamos "cuerpo" y "hombre", por separado, tanto una como otra, podrían andar sueltas. El "de" resulta una articulación especial como la del signo losange y arroja algo así como variaciones sobre el cuerpo.

El falo arma tanto el cuerpo del hombre como el de las mujeres, ¿Cuáles son las diferencias? ¿Son jerarquías del falo, falocracias, como se lamentan los teóricos del género? En uno de estos ensayos (1) hacen un recorrido, para el abordaje de la sexualidad masculina, a partir del concepto de falo. Hablan entre otras cosas del "malestar de los varones" y ponen entre comillas el asunto del "enigma" de lo femenino freudiano. Toman a Lacan a partir de "La significación del falo" y concluyen que Freud se debatió inútilmente tratando de definir a la feminidad y por lo tanto definir un nuevo objeto de estudio; el hombre también falla.

"Hombre" y "mujer" son significantes que pierden sus fuerzas simbólicas. Hay mutaciones.

En la antigüedad, la poesía, las fábulas, los mitos, explicaban los grandes enigmas del mundo tan propio y ajeno. La ciencia fue despojando de la magia a las palabras y creando otras. Es difícil hacer de la palabra "género", poesía. Metrosexual, viagra, prótesis, nuevas palabras enlistadas en un discurso que aspiran al cuerpo teórico que logre una ciencia de lo real. "¿Estamos sin embargo a la altura de aquello que parece que somos, por la subversión freudiana, llamados a sostener, a saber, el ser-para-el-sexo?". (2)

El inconsciente en su primera flor puede llamar a la nostalgia y una práctica que se apoye en ella es puro idealismo. Sin nostalgia y sin idealismo, ¿Cómo definimos las cosas, cualquiera de ellas? Lacan dice a través del Cratilo de Platón lo que pasa con las palabras en ocasión de poesía. Son pequeñas bestias que hacen lo que se les da la gana. (3)

Hace poco, unas residentes quisieron una foto con Eric Laurent, quien posó alegre y cordial junto a la juventud lacaniana, como la llamó. Esta juventud y tantas otras trabajan en algunos frentes de nuestra ciudad, donde los conceptos se ponen a temblar. ¿El falo es realmente prêt-à-porter? El falo que deriva del padre no está siempre listo para usar. En cambio, el inconsciente es lo más democrático que hay. No encontramos que haya realmente falocracia. No encontramos en las propiedades del falo la democracia que demuestra el inconsciente, que aunque palidece, dice Lacan, no lo lamenta, ya que es allí mismo, incluso en su palidez, donde se asume el registro de lo vivo de la práctica.

Entonces, no hacer ciencia de lo real a través de la sociología, la filosofía o incluso desde el psicoanálisis. No a la nostalgia de otras épocas del inconsciente en flor, no al asistencialismo de los que reciben duros golpes de los temblores de las normas. ¿Qué nos queda?

Si la pulsión trae algún mensaje en su circuito es para decir que no tiene ninguna posibilidad de convertir en ciencia los ecos del cuerpo. Hacer de la pulsión poesía nos parece más apropiado. Cuerpo de hombre, si se presenta tal cuestión para el sujeto, será para ser descifrado. El cuerpo descifrado es un cuerpo para todo uso. (4)

El hombre es también un amo inventado para apaciguar la esclavitud del cuerpo. Un Odiseo, una odisea para hacerse hombre: alejarse de las mujeres, pero no tanto, de la madre pero seguir venerándola, de los homosexuales, salvo en el club de la pelea o en la cancha y de los niños, todo lo que se puede disimular. Hay una pluralidad de respuestas en los diferentes mapas y territorios, múltiples trincheras del cuerpo humano.

¡X es diez veces más grande que Y! Esta es una revelación de la embriología y la respuesta que Tiresias pagó con un doble castigo, perdió su cuerpo de hombre y cuando lo recuperó lo tuvo pero con un punto ciego se hizo mirada oracular.

Aceptamos que X y que Y cualesquiera sea su tamaño, se presenten a la mesa de discusión. La aceptamos porque preservamos la pequeña x que sostiene un enigma.

Notas

  1. Burin,M., Meler, I., Varones, Género y Subjetivad Masculina, L. M., Bs. As., 2000, p. 155.
  2. Lacan, J.," Alocución sobre las psicosis del niño", Otros Escritos, Paidós, Bs. As., 2012, p. 385.
  3. Lacan, J., "Radiofonía", Otros Escritos, op. cit., p. 427.
  4. Laurent, E., "Poética Pulsional", La Carta de la Escuela.

 

La histeria hoy
Marina Recalde (Responsable, EOL)

Integrantes del grupo de trabajo:
Jorge Assef, Cecilia Rubinetti, Ruth Gorenberg, Nora Capelletti, Paula Gil, Marcela García Guida, Celeste Viñal y Marina Recalde.

Partimos de interrogar la premisa por la que fuimos convocados: "la histeria hoy". Es decir, que ubicaba afirmativamente que hay una histeria, hoy. Lo que nos preguntamos, al pensar los casos actuales y también por los fundamentos del psicoanálisis mismo, qué es lo que hace que hoy podamos afirmar: se trata de una histeria. Es decir, cuáles son los parámetros que nos orientan para indicar si se trata o no de una neurosis histérica. Así, llegamos a la premisa de que nos íbamos a orientar por el padre, el falo, el síntoma, la Otra mujer, el lazo al Otro y el deseo. Nociones que parecieran haber quedado perimidas pero que sin embargo aún siguen orientando nuestra práctica.

En función de ello, hicimos un rastreo de las diferentes referencias al padre, al falo y a la histeria, por varios Seminarios de Jacques Lacan.

Y nos topamos con la ruptura que se da en El Seminario 18, a partir de la clínica de la histeria, donde comienza a diferenciar falo y Nombre del padre: "Pero finalmente no fue solo desde este ángulo donde encaré la metáfora paterna. Si escribí en alguna parte que el Nombre del Padre es el falo, (…) fue porque en esa fecha no podía articularlo mejor. Seguro es el falo, por supuesto, pero es asimismo el Nombre del Padre. Si lo que se nombra del padre, el Nombre del Padre, es un nombre que tiene eficacia, es precisamente porque alguien se levanta para responder". (1) Es decir que la histérica requiere del Nombre del Padre para hacer hablar al referente mudo. Y es en relación a ese goce que se ordenan todos sus síntomas. Es el síntoma el que habla de eso mudo, cumpliendo la función del Nombre del Padre de hacerlo hablar.

Nos preguntamos entonces si para armar una histeria hay que pasar necesariamente por el padre. Si es así, ¿qué pasa si esto falla? ¿Es posible prescindir del amor al padre en la histeria? En este sesgo se nos dificulta pensar por qué seguir llamando "histeria" a aquello que Laurent presenta como "histeria rígida". Evidentemente son casos que no responden a la histeria clásica, pero ¿la podemos seguir ubicando como histeria, si se sitúan por fuera del sentido? ¿Sigue siendo una histeria cuando se sostiene sola, no necesitando del Nombre del Padre? ¿Cuando nada de la significación fálica ni del amor al padre se puede allí ubicar? ¿O más bien son presentaciones rígidas de la histeria, tal como la ubica Lacan, lo cual daría a la cuestión un sesgo fenoménico y no estructural?

La histeria sería un modo de defensa frente al real sin sentido. Hay otros, que no tienen como referencia al padre. ¿Se trata de histeria?

La bibliografía que hasta ahora hemos trabajado o que tenemos en perspectiva trabajar es: seminarios de Jacques Lacan, el texto "Hablar con el propio síntoma, hablar con el propio cuerpo", de Eric Laurent, que enmarca el Enapol, los diferentes textos publicados en la web del Enapol a propósito del Encuentro, la conferencia de cierre del último Congreso, de Jacques-Alain Miller, el texto presentado en el cierre por Mauricio Tarrab en Miami, el texto de Javier Aramburu, "La histeria hoy", el texto de Oscar Zack, "Hay otra histeria", la entrevista a Marie-Hélène Brousse sobre histeria, la clase de Claudio Godoy en la maestría, "Consideraciones sobre la histeria", de Lacan, "Efecto retorno de la psicosis ordinaria", los Papers del ENAPOL, Sutilezas analíticas, las 13 clases sobre El Hombre de los lobos, de Jacques-Alain Miller, textos nuestros escritos a propósito de este tema, casos clínicos extraídos de nuestros consultorios. Como verán, son muchos textos, pero hay algunas cuestiones que son interesantes de poner en tensión para poder avanzar sobre la histeria.

Notas

  1. Lacan, J., El Seminario, Libro 18, De un discurso que no fuera del semblante, Paidós, Bs. As., 2009, p. 159.